10 signos que demuestran que tu perro necesita ayuda

Amar a los perros significa atenderlos y cuidarlos en todas su necesidades, igual que lo hacemos con nuestros seres queridos.

En general, aunque no nos hablen, son capaces de expresarse mediante el lenguaje corporal. Si de verdad los queremos, debemos estar preparados para entender sus señales de auxilio.

Hay que tener en cuenta que algunos de sus comportamientos que nos parecen graciosos pueden esconder algún trastorno importante.

Que un perro intente morderse la cola en alguna ocasión es una acción llamativa, pero mucho ojo si lo repite. Debemos estar muy atentos para diferenciar entre un comportamiento puntual y algo que se produce por algún dolor o trastorno físico o psíquico.

Si no estamos seguros del porqué de algunos comportamientos extraños de nuestro perro, lo mejor que podemos hacer es llevarlo al veterinario para que lo examine y nos aclare las dudas.

¿Cómo reconocer cuándo un perro necesita ayuda?

A continuación te explicamos diversas acciones que realizan los perros cuando necesitan ayuda.

1. RASCARSE REITERADAMENTE CON LAS PATAS TRASERAS

A quienes convivimos con un perro nos hace mucha gracia la pose que adoptan cuando se rascan tan airosamente con sus patas traseras.

Como a los humanos, es normal que de vez en cuando sientan algún picor, pero si se rascan muy a menudo, puede haber una causa que debemos atender cuanto antes, como las verrugas o alguna infestación de pulgas o garrapatas.

Para averiguar el verdadero motivo de los picores y ponerle el remedio adecuado a tiempo, lo aconsejable es consultarlo con el veterinario.

2. PERSEGUIRSE LA COLA OBSESIVAMENTE

Otros momentos simpáticos que nos ofrecen nuestros perros es cuando los vemos dando vueltas en círculo, intentando atrapar su propia cola.

Si lo hacen simplemente por curiosidad, estas piruetas no tienen por qué alarmarnos, pero si la acción se repite de forma obsesiva, es probable que estemos hablando de estereotipias o conductas compulsivas, es decir de comportamientos fuera de contexto, repetitivos y sin función ni fin aparentes.

La ansiedad, el estrés o el aburrimiento pueden ser los desencadenantes de estas conductas, igual que otros trastornos orgánicos, como las fracturas, la degeneración de las vértebras situadas al inicio de la cola, o la dermatitis.

En estos casos, es indispensable acudir al veterinario en busca de un diagnóstico preciso.

3. AGACHARSE SOLAMENTE CON LAS PATAS DELANTERAS

Conocido por los expertos como play-bow o reverencia, el gesto de agacharse sólo con las patas delanteras y levantar el trasero, es típico del lenguaje canino durante el juego con sus congéneres.

Con estos ademanes, los perros suelen indicar a sus colegas el inicio o la continuación del juego. Pero, atención, porque en determinados contextos, y de manera reiterada, pueden ser señales de que algo no funciona del todo bien.

Nuestro perro puede sentirse indispuesto, con malestar abdominal, e incluso sufrir una pancreatitis. La inflamación del páncreas es una enfermedad que puede afectar a otros órganos, como el hígado o el riñón, con consecuencias muy graves e incluso letales.

Por ello, es vital que llevemos a nuestro perro al veterinario cuando veamos que insiste en agacharse solo con las patas delanteras, de manera insistente y sin que esté jugando.

4. ARRASTRAR LAS NALGAS POR EL SUELO

Aunque pueda parecernos una estampa cómica, si ves que tu perro arrastra sus partes traseras por el suelo mientras camina con sus patas delanteras, ponte en guardia.

En la mayor parte de los casos, los perros restriegan su ano por el suelo, simplemente porque acaban de defecar y desean eliminar los residuos, pero la misma conducta, reiterada, puede significar diversos trastornos.

Si además tu perro se lame con frecuencia la zona anal, puede ser un síntoma de inflamación o infección de los sacos anales, trastorno que le provoca dolor y picor. Estos saquitos pueden estar bloqueados y tener abscesos.

Los sacos anales contienen un líquido lubricante del recto que facilita las deposiciones. También usan esta sustancia como forma de comunicación entre congéneres.

Los problemas surgen cuando estos sacos anales se bloquean y los perros no pueden segregar su líquido por sí mismos.

Ante esta situación, se recomienda acudir enseguida al veterinario para que libere el líquido contenido en los sacos y prescriba el tratamiento conveniente.

5. FROTARSE LA CARA CON DEMASIADA FRECUENCIA

A veces los perros restriegan su cara contra la alfombra u otros objetos, simplemente por placer o juego.

No obstante, si el can realiza un frotamiento desmedido y habitual contra todo lo que se encuentra a su paso, hay que entenderlo como una petición de auxilio.

Los frotamientos insistentes pueden relacionarse con una infección ocular o auditiva que le provoca picor. También es posible que tenga algún residuo incrustado en su boca o entre sus dientes y trate de expulsarlo.

En los casos en los que se vea claramente que el perro se restriega la cara, fuera de un contexto de diversión o juego, se debe consultar el trastorno con el veterinario.

6. LAMERSE O RASCARSE MÁS DE LO NORMAL

Si tu perro se pasa el día lamiéndose o rascándose como si no hubiese un mañana, podría estar padeciendo alguna enfermedad de la piel, como la dermatitis atópica canina, una enfermedad inflamatoria, que surge como consecuencia de la hipersensibilidad a determinados alérgenos, ambientales o alimenticios.

El remedio a los picores de tu perro vendrá de la mano de un buen examen alergológico por parte del veterinario, y de su posterior tratamiento.

7. MOVERSE A TRANCAS Y BARRANCAS

Todos sabemos que a los perros les falta tiempo para correr, saltar y retozar. Ellos están en su salsa moviéndose.

Por ello, ante un panorama en el que un can se muestra apurado, no sólo para corretear y saltar, sino incluso para sentarse o levantarse, es probable que nos esté comunicando un dolor persistente.

En estos casos, debemos llevarlo al veterinario para que evalúe la causa de su inactividad, que generalmente apunta a una posible inflamación de alguna articulación de su cuerpo.

El veterinario podrá diagnosticar el trastorno mediante radiografías y recomendar el tratamiento adecuado.

8. BEBER Y ORINAR EXAGERADAMENTE

Un perro bien atendido debe tener siempre un cuenco con agua limpia y fresca a su disposición. Así evitamos que se deshidrate, sobre todo en épocas calurosas.

Pero una cosa es beber y otra hacerlo con una frecuencia desmesurada. En estos casos, es natural que el perro orine también más de lo habitual.

Si a estos signos le añadimos apatía, pérdida de peso y dolor abdominal, es probable que el can padezca diabetes.

Para realizar el diagnóstico preciso, la visita médica es esencial. Seguramente el veterinario pedirá una analítica y, según los resultados, prescribirá el tratamiento conveniente.

9. QUEJARSE O LLORAR AL ORINAR

Gemir, llorar, lamerse el área genital… todas estas señales suelen ser sintomáticas de alguna enfermedad del tracto urinario.

En estos casos, la visita al veterinario es imprescindible, ya que estas afecciones pueden llegar a ser muy graves si no se detectan y tratan a tiempo.

10. CANSARSE FACILMENTE Y TOSER

Otra señal que no debemos pasar por alto es cuando un perro empieza a reducir su actividad cotidiana, se cansa con facilidad y tose de manera insistente.

Ante estas conductas, la visita al veterinario es obligada, para descartar o confirmar, entre otras patologías, alguna enfermedad cardiaca.

LA SALUD DE NUESTROS CANES Y EL CONOCIMIENTO

Queremos a nuestros perros cuando los atendemos en la alimentación y en su bienestar físico y anímico, pero no olvides que el amor se demuestra también mediante la empatía y el conocimiento.

Recuerda que la información es una de las claves con las que contamos para prevenir y detectar los trastornos habituales de nuestros animales.

Mientras mejor sepamos interpretar las señales que nos lanzan nuestros peludos, mejor atendidos, sanos y felices se encontrarán.

¿Por qué los gatos les tienen miedo a los pepinos?

Más de 21 millones de visualizaciones tiene una recopilación de vídeos, colgada en YouTube.

En la mayoría, vemos a un gato que come tranquilamente y, de repente, al girarse, se encuentra con un objeto insólito, que aparece misteriosamente de la nada; el susto del animal es impresionante, salta y huye horrorizado.

Nosotros sabemos que es un pepino y quién lo ha colocado, pero el gato no tiene esta información, de ahí su huida despavorida.

¿Qué haríamos los humanos si, mientras dormimos plácidamente, nos colocasen a nuestro lado una enorme vaina, como las de la película “La invasión de los ladrones de cuerpos”? Film de cine fantástico y de terror, trata de una invasión extraterrestre y del miedo a lo desconocido. Imagina el pánico que sienten los protagonistas ante esta escalofriante situación. Seguramente saldríamos escopeteados y con un susto tremendo en el cuerpo.

Pues lo mismo les pasa a los gatos cuando, bajo el pretexto de pasar un rato divertido, se les coloca una cosa extraña a su lado, mientras comen reposadamente.

Si eres una persona con sentimientos y no te hace ni pizca de gracia ver sufrir a los gatos de los susodichos vídeos, a continuación te explicamos el porqué de su pavor hacia los pepinos y otros objetos similares.

Lo que dicen los expertos

El impacto de estos videos virales ha llegado también a los expertos. Veamos algunas corrientes de opinión…

– Miedo a depredadores como las serpientes

Investigadores, como el biólogo Jerry Coine exponen la teoría del “miedo al depredador” y relacionan la reacción de los gatos hacia los pepinos con el miedo que pueden sentir cuanto se encuentran ante determinados depredadores, como las serpientes.

En este mismo sentido apunta el especialista en comportamiento animal, Jill Goldman, al relacionar el sobresalto del gato con el instinto felino y el temor al peligro ante un posible reptil.

– Miedo general a lo desconocido

Otros expertos hablan de neofobia o miedo a lo nuevo, un instinto que aún perdura en los animales, y entre ellos, los gatos. Por eso opinan que, ante situaciones extrañas, es normal que se asusten y pongan pies en polvorosa.

Especialistas en la conducta animal, como Roger Mugford, hablan de miedo genérico a lo desconocido, más que de un terror concreto hacia unos frutos.

Digamos que el problema de fondo de los gatos no es el inocente pepino en sí, sino cualquier cosa estática o en movimiento, misteriosa y que, de repente, ocupe su espacio.

Motivos por los que es malo asustar a los gatos

Recuerda que el lugar donde comen los gatos es sagrado para ellos, pues solo toman su alimento si están en una zona tranquila y apacible.

Así que, sobre las consecuencias de las bromas de dudoso gusto, toma buena nota …

– Asustar a un gato mientras come puede ser nocivo para su salud

– Las bromas pesadas traumatizan a los gatos

– Les generan un gran estrés

– Un gato traumatizado puede volverse agresivo

– Tras el susto, los gatos pierden la seguridad que tenían en el hogar

– Potencian la naturaleza temerosa y recelosa de los gatos

No olvides que los gatos necesitan tenerlo todo bajo control para sentirse seguros, por lo que cualquier cosa que se introduzca en su zona de confort y que sea desconocida, es sinónimo de peligro.

De los gatos no hay que reírse, sino reírnos con ellos

Esos videos que se han hecho virales por internet, con la pretensión de hacer reír a la gente, la verdad es que no harían tanta gracia, si se tuviera conciencia del daño que pueden acarrearles a los gatos.

Aquí el único que ríe es el humano, mientras el pobre gato, ya de por sí asustadizo, experimenta una situación extremadamente angustiosa, que puede perjudicar su salud y su bienestar mental.

Hay quien diría que no es para tanto, que al fin y al cabo un pepino es un fruto totalmente inofensivo. El problema es que el gato no lo sabe.

Y los gatos son muy curiosos, lo investigan todo igual que hacían cuando eran unos salvajes felinos.

Todo el circo que se monta con los pepinos no tiene sentido, porque existen infinidad de propuestas para divertirnos con nuestros gatos, de una forma respetuosa.

Los gatos, ya de por sí, son animales muy graciosos, que nos distraen y sorprenden siempre con su tremenda agilidad.

También nos deleitan al verlos entretenidos con un sencillo cartón o con juguetes creados especialmente para ellos, como: peluches, rascadores, pelotas, rulos, túneles, y otras propuestas, que desarrollan y ponen a prueba sus habilidades físicas y mentales.

Compartimos la idea de Jill Goldman, expresada en National Geographic, cuando dice que: “Causarle estrés a un animal no es una buena idea. Hacerlo, simplemente para reírse, me hace cuestionar la inteligencia de la humanidad”.

10 mitos sobre la esterilización y castración felina

La esterilización o la castración felina son prácticas habituales hoy en día.

Muchas de las personas que conviven con gatos entienden el porqué de estas intervenciones en sus animales.

Saben que la castración o esterilización evitan infinidad de camadas no deseadas.

Son conscientes de la existencia de numerosos gatos, que deambulan por las calles, desnutridos y expuestos a múltiples peleas y enfermedades.

Muchos de los gatos que no encuentran un hogar son sacrificados, cosa que no ocurriría si la gente fuese más consciente de los beneficios de la esterilización.

A pesar de su conveniencia, hay quien las cuestiona, pues aún siguen vigentes algunas leyendas clásicas sobre el tema.

En este post, os desvelaremos algunos de los mitos en torno a la esterilización y castración de los gatos y gatas.

DIFERENCIA ENTRE CASTRACIÓN Y ESTERILIZACIÓN FELINA

La castración o esterilización son intervenciones quirúrgicas, mediante las cuales se anula la capacidad de reproducción de los gatos o gatas.

Concretamente, con la castración se eliminan los dos testículos del gato; en medicina veterinaria, a esta operación se le denomina orquidectomía.

Suele ser una cirugía ambulatoria sencilla, sin apenas puntos de sutura, aunque con anestesia general.

A las gatas, se les pueden extirpar sólo los ovarios –ovariectomía–  o al mismo tiempo los ovarios y el útero –ovariohisterectomía –. Ambas operaciones se llevan a cabo con anestesia general y precisan puntos de sutura, ya que la incisión es mucho mayor que en los gatos. Si no existe complicación, el médico suele dar el alta el mismo día, con la indicación de retirar los puntos en poco más de una semana.

¿Cómo afecta la extirpación de los órganos reproductores en el equilibrio hormonal de los felinos? La castración elimina la principal fuente de estrógenos y progesterona en las gatas y de testosterona en gatos. 

ESTERILIZACIÓN EN MACHOS Y HEMBRAS

La esterilización es una técnica menos invasiva que la castración y con una recuperación más rápida.

Si se trata de una gata, la intervención consiste en la ligadura de las trompas de Falopio; en los machos, lo que se hace es cortar los conductos seminíferos.

Tras la esterilización, los gatos y gatas continuarán teniendo el celo y, por consecuencia, es probable que sigan con algunas de sus conductas habituales del período del ciclo sexual, como maullar fuertemente y mostrarse especialmente fogosos.

BENEFICIOS DE LA ESTERILIZACIÓN EN GATOS Y GATAS

  • Evita las camadas indeseadas.
  • Rebaja o anula algunas tensiones asociadas al celo.
  • Reduce el instinto de los gatos de escaparse de casa para ir a buscar alguna gata en celo.
  • Rebaja el instinto agresivo del gato hacia otros congéneres.
  • Evita muchas de las peleas que se producirían entre gatos fértiles.
  • Disminuye el marcaje territorial con orina dentro de la casa.
  • Evita el riesgo de contraer enfermedades graves, como la inmunodeficiencia y la leucemia felina, que se transmiten por los arañazos y mordiscos en los encontronazos con otros gatos.

10 MITOS SOBRE LA ESTERILIZACIÓN Y CASTRACIÓN FELINA

1. Los felinos deben tener entre 6 y 12 meses para ser esterilizados

La práctica cotidiana desmonta, en parte, este mito, pues gatos y gatas suelen esterilizarse entre los cuatro y los seis meses de edad, coincidiendo con la entrada en la adolescencia; algunos veterinarios aconsejan adelantar la fecha y hacerlo entre los dos y los tres meses de vida.

Si existe una edad ideal, posiblemente sea en torno a los seis meses.

No obstante, hay una tendencia en algunos refugios por la esterilización temprana de los cachorros, en torno a las 8 a 12 semanas de vida.

En todo caso, el mejor consejo es consultar con el veterinario cada caso en particular.

2. Las gatas deben parir al menos una vez antes de ser esterilizadas

Esta creencia es un puro mito ya que, cuanto antes esterilices a tu gata, más pronto estarás asegurando un futuro libre de enfermedades y trastornos, como el cáncer de mama, de útero y de ovarios. 

Por contra, las gatas que han tenido cachorros, o han vivido el celo antes de la esterilización, sufren mayor riesgo de contraer cáncer de mama a lo largo de su vida.

La idea de que una gata debe tener una camada, al menos una vez en su vida, para ser feliz, no se sostiene científicamente, porque no existe ningún estudio que lo avale.

Se trata de un pensamiento erróneo que surge al humanizar a las gatas. Pero una gata no es una persona y sus necesidades son muy diferentes a las nuestras. Las gatas no necesitan ser madres para sentirse realizadas ni para desarrollarse físicamente; su instinto las lleva a reproducirse para perpetuar la especie, así de simple.

La experiencia nos muestra a muchas gatas que sin tener cachorros, han crecido sanas física y emocionalmente.

3. La castración o esterilización son dolorosas y entrañan riesgos

Resulta que este mito no se sustenta en la práctica diaria, porque precisamente este tipo de cirugía es una de las más habituales y seguras en animales, en todo el mundo. Además, la recuperación es rápida e indolora.

4. Con la castración, los gatos engordan y se vuelven perezosos

Topamos con otra creencia errónea y carente de fundamento, ya que no existe una relación directa de causa y efecto entre esterilización y aumento de peso.

Si tu gato o gata engorda, lo más probable es que coma más de la cuenta y no haga ejercicio físico.

Si quieres mantener a tus animales en forma, consulta con el veterinario acerca de la dieta más adecuada para sus características.

La clave está en elegir un pienso especial para gatos esterilizados, y proporcionarles los ratos de juego y actividad necesarios.

En suma, lo que engorda no es la esterilización sino la falta de actividad y la dieta inapropiada.

5. Las gatas solamente se quedan preñadas una vez al año

Este relato es incierto, ya que, las gatas pueden llegar a soportar hasta dos camadas al año. Y esto puede ocurrirles desde los cuatro meses de edad.

6. La castración puede resolver problemas de conducta en los gatos

Con esta idea debemos ser muy cautos, ya que la castración influye solamente en algunos comportamientos de los gatos.

Plantear la esterilización como una panacea para resolver conflictos, carece de sentido.

Es posible que, tras la intervención, los gatos se vuelvan más tranquilos, pero tampoco hay que plantearse grandes expectativas en este sentido, ni pensar que sea el motivo esencial de su nuevo estado.

7. Los gatos cambian su carácter con la castración

Castrado o no, tu gato continuará siendo tu gato, con sus virtudes y defectos.

Si antes era cariñoso, después seguirá dándote caricias y lametazos; si era desobediente, no esperes que te haga mucho más caso.

Tampoco será menos macho por el hecho de estar castrado, esta es una idea equivocada.

Es cierto que los machos castrados se serenan, son menos territoriales, marcan menos con su orina, suelen ser menos peleones y ya no tienen tantos deseos locos de escaparse en busca de una gata pero, en el fondo, su forma de ser sigue siendo la misma.

Por su parte, las gatas dejan de maullar de forma insistente e incomoda por las noches.

En general, tanto los gatos como las gatas, seguirán sorprendiéndonos con su habitual gracejo y mantendrán las ganas de saltar y jugar, propias de estos animales.

Además, esas expresiones de cariño, que tanto nos gustan, permanecerán intactas o incluso pueden aumentar, al estar más sosegados.

8. Es buena idea esterilizar a los gatas, pero no tanto a los gatos

La realidad habla por sí sola para rebatir este mito, y es que un gato macho tiene mucha más capacidad de crear descendencia que una hembra.

Además de marcar territorio, orinando por toda la casa, los gatos no operados pueden alejarse de casa, pelearse y aullar como si no hubiese un mañana.

Por lo tanto, sí es buena idea esterilizar a los gatos, por todo lo dicho y, muy importante, porque les evitamos el cáncer testicular y los protegemos contra las enfermedades de la próstata.

9. Castrar a los felinos sale muy caro

Es otra de las creencias que se propagan sin saber a ciencia cierta de qué coste estamos hablando.

En primer lugar, decir que no existe una tarifa fija para estas intervenciones y todo dependerá del lugar donde se realice y también del veterinario al que se acuda.

Aunque puede variar bastante, según la comunidad autónoma y el centro veterinario, la castración de un gato en España puede hacerse a partir de unos 50 euros; el de una gata costaría de 100 y 300 euros.

A la hora de optar por una clínica u otra, conviene que nuestro criterio no se base tanto en el precio, como en la profesionalidad del veterinario.

Si tienes problemas para pagar la intervención quirúrgica, siempre puedes acudir a alguna sociedad protectora de animales de tu ciudad, donde te informarán de las posibles ayudas para estos casos.

Recuerda también que muchas protectoras ofrecen a sus animales en adopción, ya esterilizados, con lo que no tendrás que molestarte en buscar veterinario para esta intervención, ni pagar nada.

10. Si mi gato o gata viven en casa, no hace falta esterilizarlos

Pues resulta que sí hace falta y te explicamos las razones…

Piensa que los gatos pueden tener descendencia desde los seis meses, con dos celos al año; y cada vez pueden engendrar de tres a doce cachorros.

Como ves, son demasiadas crías a las que buscar un hogar donde puedan crecer sanas y felices.

La realidad nos dice que los gatitos, cuando son pequeños, tienen mucha demanda, pero a medida que crecen, muchos suelen acabar en refugios o abandonados en la calle.

Si convives con un gato o gata esterilizados y los dejas salir, de vez en cuando, al exterior, sentirás mayor seguridad, porque no se alejarán demasiado y eso los protegerá de posibles altercados con otros animales.

Con la esterilización o castración es mucho más probable que tus gatos machos o hembras vuelvan a casa sanos y salvos.

Esperamos haber puesto un granito de arena para desmontar los mitos que se propagan sobre la esterilización. Si antes, esterilizar o castrar a los animales, podía verse como una práctica algo agresiva, hoy en día está claro que es beneficiosa para nuestros gatos y tranquilizante para nosotros.

¿Cómo saber si la dieta de tu perro es la adecuada?

La creciente preocupación que mostramos los humanos por la alimentación se extiende también a nuestros animales.

Somos conscientes de la importancia que tiene una buena nutrición en la salud y el bienestar de nuestros perros. Sabemos que sus necesidades son distintas según sea su edad, circunstancias y estilo de vida.

Pero, ¿qué debemos tener en cuenta para asegurar que lo estamos haciendo bien?

¿Cómo saber si realmente la comida que les compramos contiene los nutrientes que necesitan? ¿De qué factores dependen una u otra elección?

9 RECOMENDACIONES PARA ALIMENTAR BIEN A TU PERRO

Equilibrio es la palabra clave para proporcionarles a los perros una alimentación que les garantice salud y bienestar.

Las siguientes pautas te ayudarán a conseguir que la dieta sea la más adecuada y, por tanto, la más saludable.

1. Conocer la frecuencia en las comidas

Para alimentar correctamente a un perro, en primer lugar hay que saber con qué frecuencia debemos poner la comida en su cuenco.

Se establece la siguiente orientación, en función de la edad que tenga el animal:

  • Hasta los 4 meses: 4 veces al día
  • Hasta los 8 meses: 3 veces al día
  • Hasta los 18 meses: 2 veces al día
  • A partir de los 18 meses: 1 vez al día

En este aspecto, como en todos los que afectan a nuestros perros, el veterinario puede variar alguna de las orientaciones cuando existan otras condiciones que así lo aconsejen.

2. Elige el alimento que mejor se adapte a la edad del perro

En las tiendas especializadas encontrarás alimentos elaborados para cachorros, perros pequeños, medianos y grandes; también para los perros ancianos o con determinados problemas de salud.

3. Consulta las raciones con el veterinario

La cantidad de comida que necesitará tu perro dependerá de las características físicas y deportivas de tu perro.

Así, la cantidad será más o menos generosa en función de:

  • El tamaño del perro
  • La edad
  • Su actividad física diaria
  • Las calorías que quema
  • Si es más o menos sedentario

No dudes en consultarle al veterinario cuál es la ración apropiada para tu perro.

4. Pienso mejor que comida casera

En principio, ambas opciones pueden ser buenas si se llevan a cabo de manera correcta.

La diferencia está en que es más difícil encontrar el equilibrio de nutrientes que necesitan nuestros perros con una comida hecha en casa.

De todas formas, si deseas que tu perro se alimente con comida casera, debes preparársela de manera específica para él, bajo la recomendación y supervisión del veterinario o nutricionista experto en animales.

Por lo general, los veterinarios se decantan por los piensos de buena calidad y adaptados a las necesidades específicas de cada perro.

Se considera que los alimentos preparados contienen todos los nutrientes necesarios, de una forma equilibrada, y con los ingredientes tolerables por los perros.

Una combinación equilibrada de comida seca y húmeda es la opción recomendada por muchos veterinarios para satisfacer las necesidades caninas.

5. ¡Ojo con las sobras!

Cuando nuestro perro se acerca a la mesa en busca de alimento, lo mejor que podemos hacer es decirle claramente que no.

Aunque la mayoría de los alimentos humanos no son tóxicos para nuestro perro, tampoco son adecuados para satisfacer sus necesidades nutricionales.

El hecho de comer restos de los platos puede ocasionarles serios trastornos, como el sobrepeso, o incluso derivar en una carencia de nutrientes.

6. Alimento equilibrado y calidad

Debemos controlar que, efectivamente, los alimentos que compramos responden realmente a lo que se muestra en el etiquetado y que aportan a nuestro perro el equilibrio nutricional que necesita.

Hay que tener en cuenta que no todos los alimentos son iguales y que entre unas ofertas y otras puede haber grandes diferencias en cuanto a calidad.

7. Alimentos específicos para cada perro

Puesto que cada animal tiene sus características, el mercado ofrece una gran variedad de productos, pensados para cada tipo de perro.

Lo ideal sería escoger la dieta que mejor se adapte a nuestro perro y que esta se convierta en la opción si satisface todas sus necesidades.

8. Agua fresca siempre disponible en el bebedero

Como no solo de alimentos vive el perro, tenemos que asegurar que tenga siempre a su disposición su cuenco con agua fresca y limpia.

El agua es esencial pues le aporta la hidratación necesaria. Además, facilita la digestión y ayuda a eliminar las toxinas del organismo.

Recomendamos que el bebedero se mantenga a una cierta distancia del cuenco de la comida, para evitar la contaminación por residuos.

9. Alimentos suplementarios

Además de los alimentos principales, tenemos a nuestra disposición un sinfín de golosinas para premiar a nuestros perros.

Con estas golosinas, debemos ir con mucho cuidado y ofrecerlas con moderación y en momentos puntuales.

Por lo tanto, podemos recompensar a nuestros perros con snacks, galletas, palitos comestibles y otras chuches, pero siempre que sean de calidad, específicas para ellos, y lo más naturales posible.

Recuerda también que el exceso de golosinas puede provocarles obesidad, trastornos digestivos y otros problemas serios de salud.

POR LA BOCA VIVE EL PERRO

Hemos puesto este titular para insistir en la importancia que tienen los alimentos en la salud de los perros.

Puesto que nuestros peludos también son lo que comen, debemos cdarles lo mejor de lo mejor y no escatimar a la hora de seleccionar sus alimentos.

Un perro que sigue una dieta adecuada, controlada por el veterinario, es sinónimo de un animal feliz y una familia humana tranquila.

5 comportamientos humanos que confunden a un perro

Es indudable que los perros se han convertido en unos grandes amigos y aliados de los humanos. No en vano, el inicio de la amistad entre perro y hombre se remonta a unos 30 000 años en el tiempo.

Hoy, quienes disfrutamos de la compañía de un perro sabemos el cariño y la fidelidad que nos ofrecen.

Con amor incondicional, se adaptan de buen grado a la personalidad y hábitos de sus cuidadores.

Como son seres inteligentes y empáticos, llegan a comprendernos incluso mejor que ciertas personas. 

Un perro puede saber si estamos tristes o alegres o si hay algo que nos preocupa tan solo con mirarnos.

Todo esto ocurre cuando el vínculo entre perro y humano es fuerte.

Aun así, los perros perciben que los humanos a veces nos comportamos de una forma que los confunde totalmente. 

Seguramente, lo hacemos con toda la buena fe del mundo, pero los resultados pueden ser inquietantes para nuestros peludos.

Ellos se merecen lo mejor, por eso en este artículo te desvelaremos ciertas conductas humanas que los inquietan, y al tiempo te damos algunos consejos útiles para evitarlo.

COMPORTAMIENTOS HUMANOS QUE CONFUNDEN A LOS PERROS

1. MIRARLOS FIJAMENTE A LOS OJOS

Para los humanos, el hecho de mirarnos a los ojos mientras hablamos es una potente señal de confianza.

Forma parte de nuestro lenguaje no verbal y nos comunica sentimientos de una forma intensa y verdadera.

En esto difieren nuestros perros. Si los humanos entendemos el contacto visual como signo de cariño y respeto, no ocurre lo mismo con los peludos.

Con los perros debemos actuar con precaución, ya que algunos pueden malinterpretar nuestras intenciones cuando los miramos intensamente.

Si el perro no nos conoce lo suficiente, es posible que entienda la mirada como un gesto de amenaza o dominio.

Para evitar cualquier percance, se aconseja no mirar fijamente a un perro con el que no tengamos la suficiente confianza.

2. ACARICIAR SU CARA

¿Verdad que a las personas nos incomoda el hecho de que alguien con quien no tenemos suficiente trato nos acaricie la cara? Pues a nuestros amigos peludos les ocurre lo mismo.

Otra cosa son las caricias que recibimos de los seres queridos, ya sean familiares o amigos.

En general, los perros sienten las caricias en la cara como una invasión de su espacio personal.

Probablemente y, aunque no les apasionen, sí acepten las caricias y los mimos de los humanos por quienes sienten verdadero afecto.

De todas formas, antes de acariciarlos, hay que ir con tacto y observar su comportamiento, para saber si las caricias son bien recibidas o no.

3. DISFRAZARLOS

Hay personas que piensan que disfrazar a sus perros es algo divertido y muy gracioso.

Muchos aprovechan para hacerles fotos, que luego enseñarán a los amigos y familia, o compartirán en las redes sociales.

Habría que preguntarles a los perros si realmente se divierten cuando se ven embutidos en unos trajes y accesorios extraños, que no necesitan para nada.

Además, pueden sentirse incómodos y estresados, al notar que se invade su espacio perruno.

Los humanos podemos disfrutar disfrazándonos, porque nos identificamos con un determinado personaje.

Pero los perros, de momento, no tienen la capacidad ni las ganas de interpretar a ningún personaje ficticio o real. 

4. DARLES ABRAZOS NO DESEADOS

Pese a la cercanía que suele haber entre los perros y sus compañeros humanos, lo cierto es que todavía existe un abismo en cuanto a la forma de entender un gesto tan cotidiano como el abrazo.

Si para nosotros es, junto a los besos, la forma por excelencia de demostrar cariño, para nuestros canes el sentido es muy diferente.

Igual que ocurre cuando acariciamos su cara, los perros sienten invadido su espacio perruno con los abrazos. Y esto pasa incluso cuando los arrumacos provienen de sus amados humanos.

Se necesita ser buen observador para saber qué siente nuestro perro cuando lo acariciamos. Es evidente que si nos rehúye, nos está diciendo que no le gusta.

Debemos tener mucha precaución, sobre todo con los perros desconocidos, ya que pueden llegar a mostrar su enfado de una manera bastante hostil.

Para respetarlos y proteger nuestra integridad física, lo mejor es tener sentido común y no forzar unas caricias que no son bien recibidas.

5. HABLARLES SIN PARAR

La convivencia diaria con un perro y el inmenso cariño que llegamos a sentir por él pueden hacernos creer que realmente comprende todo lo que le decimos.

Claro está que entienden muchas de nuestras palabras. Muestra de ello es que reconocen nuestras indicaciones y obedecen las órdenes que les damos.

Pero tampoco podemos creer que nuestros perrhijos tienen una mente humana, capaz de entender todo lo que les decimos.

Es cierto que cuando pronunciamos ciertas palabras como “paseo”, empiezan a mover la cola locos de alegría porque saben que es la hora de salir a la calle. Pero de ahí a comprender una conversación como la que se produce entre humanos, hay un trecho.

Hablarles está bien, pero no lo hagamos como si se tratara de nuestro mejor amigo humano.

A los peludos no les hace falta hablar, ni que les hablemos sin parar.

Su grandeza reside precisamente en el fuerte vínculo que mantienen con las personas.

Los perros son capaces de expresarnos gestualmente sus inquietudes y asimismo comprender el lenguaje corporal de los humanos.

Para conocer lo que pensamos y sentimos, a nuestros perros les sobran las palabras.

A MODO DE CONCLUSIÓN

En este post hemos abordado cinco ejemplos de conductas humanas que confunden a nuestros perros, pero hay muchos más.

Seguro que más de un lector se habrá sentido identificado con algunos de ellos o con varios.

Esto es normal, porque los perros no vienen con un libro de instrucciones bajo la pata, y a menudo tenemos que ir informándonos para reconducir nuestro comportamiento hacia ellos.

Lo importante es entender que son seres singulares que necesitan no solo cariño, sino también comprensión y respeto.

Amarlos es evitar las conductas que los confunden, para tener a nuestro lado unos compañeros siempre fieles y felices.

10 cambios en mi carácter al empezar a compartir mi vida con un perro

“La convivencia con él me ha cambiado la vida”, es una de las frases que solemos escuchar entre las personas que han decidido adoptar un perro.

Evidentemente, el hecho de convivir con un perro nos cambia la vida… y, en parte, el carácter.

Porque su comportamiento es increíble… de ellos aprendemos numerosas lecciones que nos hacen más felices y mejor personas.

La relación con un perro puede hacerte más flexible y cambiar tus prioridades, sólo observando su conducta.

Aprenderemos lo inútil que es preocuparse constantemente por cosas, aparentemente importantes, pero que con el tiempo comprendemos que no lo eran tanto.

Con un peludo correteando por la casa, quizás dejemos de ser tan narcisistas y actuemos con mayor empatía hacia los demás.

Te das cuenta de que el animal de cuatro patas, que ahora ocupa un lugar importante en tu vida, se siente dichoso con muy poco.

Ese ser, que no te deja ni a sol ni a sombra, es un maestro a la hora de relajarse a placer.

¡Observa y aprende de tu perro, es todo un experto en inteligencia emocional y tiene muchas instrucciones que darte!

10 CLASES MAGISTRALES PERRUNAS PARA HUMANOS

1. Amor y lealtad sin condiciones

Los perros son fieles, protectores y cariñosos por naturaleza.

Con ellos vamos a saber siempre a qué atenernos, porque nos aman por encima de todo y no van a defraudarnos en ningún momento.

¿Verdad que entre los humanos no siempre es así?

Nuestros peludos no tienen prejuicios a la hora de demostrar todo el cariño que sienten por nosotros.

Siempre los tendrás al lado, para disfrutar de tu compañía o consolarte en los momentos tristes.

Tampoco serán huraños a la hora de recibir nuestras caricias; al contrario, a ellos les encantan las muestras de afecto.

A eso se le llama buen carácter, y lo demás son cuentos.

2. Alegría y entusiasmo de serie

Con su ejemplo, un perro puede convertirse en un excelente coaching, capaz de estimular nuestras potencialidades personales.

Sólo hay que ver el entusiasmo que muestran por todo lo que hacen.

Cuando nos ven coger la correa, ya están saltando de alegría por el paseo diario.

En el parque, siempre están dispuestos a participar en los juegos que les proponemos.

¿Aburrimiento? No entienden el significado de esta palabra.

Para ellos, todos los días son especiales y los exprimen al máximo.

No se atormentan por cosas que no ocurren, ellos viven y disfrutan el presente, sin más. 

Valoran y agradecen el hecho de tener un hogar, alimento y buena compañía. 

Copia su ejemplo y da las gracias cada día por los pequeños detalles.

3. Deja el rencor en un rincón

Si el rencor es un resentimiento que crees inevitable, observa atentamente a tu perro y aprende de él.

¿Has llegado muy tarde del trabajo y lo has dejado demasiado tiempo solo? Es posible que tu perro haya hecho alguna trastada en casa, como destrozar un cojín o mordisquear el peluche preferido de tus hijos… Pero, cuidado, no lo hace porque se sienta ofendido y quiera venganza, no. Sus travesuras son fruto del aburrimiento o la ansiedad por separación.

Recuerda: los perros no son rencorosos, ellos no pierden el tiempo como nosotros, haciéndose mala sangre por supuestas ofensas.

Se centran en las cosas verdaderamente importantes, como: alimentarse, hacer ejercicio, disfrutar de la relación y el afecto de congéneres y humanos…

Hagamos como ellos, tomemos las riendas de nuestra vida sin el lastre de rencores destructivos.

4. ¡La imaginación al poder!

Hoy en día parece que para ser feliz tienes que comprar muchas cosas, y cuantas más mejor.

Si tu perro hablara -aunque ya lo hace con gestos-, te diría que dejes de obsesionarte con los objetos y le des rienda suelta a tu imaginación.

Porque para vivir con alegría, basta con tener imaginación; la suficiente, como para divertirse con un palo o entregarse en cuerpo y alma a los juegos de exploración.

Los regalos no siempre tienen que ser materiales… unas caricias o un largo paseo por la montaña, son cosas que no tienen precio… y lo sabes.

5. Confianza en uno mismo

Es curiosa la confianza que muestran los perros en sí mismos.

En cambio, a los humanos, lo que piensen los demás nos influye y nos condiciona a la hora de mostrarnos como realmente somos.

Tu perro no se atormenta con estos dilemas. El “qué dirán” les trae sin cuidado. Ellos son puros, genuinos, sin trampa ni cartón.

No viven para impresionar a los demás ni quedar bien, simplemente son, viven, disfrutan, y se sienten seguros cuando aman y son amados.

6. Igualdad, fraternidad y mente abierta

Cuando los perros han sido correctamente socializados, da gusto comprobar su comportamiento fraternal hacia sus semejantes. No hay más que verlos corretear en el parque… juegan juntos, sin discriminar.

Les da igual la raza; o que haya colegas más pequeños o más grandes; tampoco les influye el color; ni se extrañan si a alguno le falta una pata o la cola. Pobres o ricos, para un perro, todos sus congéneres son amigos.

Su mente es abierta y lo demuestran aceptando a todos los coleguillas que deseen divertirse con ellos.

Y hay más: esos sentimientos de fraternidad se extienden a otras especies, como los gatos, con quienes pueden entablar unas extraordinarias relaciones de amistad y cariño.

7. Saber cuidarse

Si tienes un perro en casa, no necesitarás que los mensajes publicitarios te animen a relajarte, cuidarte y mimarte un poco más.

Obsérvalo detenidamente… Fíjate que tu peludo, aunque sea muy movidito, siempre tiene tiempo para realizar algunas rutinas físicas, como estirarse o desperezarse.

Sigue su ejemplo y busca un hueco en tus quehaceres para cuidarte como te mereces.

Estiramientos, yoga, meditación… elige tu actividad favorita, concéntrate en ella y olvídate del estrés.

8. Relax total y vital

La relajación es sagrada para los perros. Sin el descanso, sería imposible que se mostrasen tan activos.

Sea como sea su agenda, siempre saben encontrar un momento para tumbarse, echarse un sueñecito y reponer energía.

¿Qué no tienes tiempo para una siesta reparadora?

¿Que ni te acuerdas de cuando fue la última vez que te relajaste en el sofá, leyendo un libro o dejando volar tu imaginación?

Ya no valen las excusas…

Toma buena nota y aprende de tu perro… ¡él sí que sabe!

9. Diversión sin prejuicios

Es sorprendente la capacidad que tienen los perros para disfrutar de cada momento, sin importarles si hacen el ridículo o no.

De alguna manera, intuyen que con la vergüenza no se va a ninguna parte, y aprovechan todas las oportunidades para hacer esas travesuras que tanto les divierten.

¿Tonterías las justas? Ellos las hacen espontáneamente, y no están todo el tiempo controlando.

Si desean revolcarse en la hierba, se revuelcan y tan felices; si hay charcos, chapotean y siguen jugando; no dejan que estos “obstáculos” les amarguen el día, al contrario, las ven como experiencias añadidas.

10. Curiosidad por el mundo que les rodea

¡Cuántas cosas se pierde la gente por falta de curiosidad! A los perros, en cambio, no se les pasa ni una, siempre están atentos a todo lo que ocurre a su alrededor.

Un simple papel moviéndose en un día de viento, ya les atrae poderosamente, y no paran de perseguirlo en su afán de exploración y juego.

Tampoco se les escapan los múltiples ruidos y sonidos de las calles, que para nosotros pueden pasar inadvertidos.

El vuelo de un pájaro o el caminar de una laboriosa hormiga pueden despertar su infinita curiosidad.

Y, cuando se trata de su olfato, ¡cuidado! son unos expertos exploradores, capaces de descubrir huesos y “tesoros” escondidos en los más recónditos lugares.

Para acabar… ¿No crees que el mundo sería un poquito mejor si aprendemos a maravillarnos de los pequeños detalles? Aprovecha las enseñanzas de los que saben. ¡Sigue el ejemplo de tu maestro peludo y disfruta!

¿Cómo detectar problemas dentales en mi gato?

¡Ojo con los dientes de tu gato! Su cuidado es vital para preservar su salud.

Los trastornos dentales suelen ser frecuentes en los gatos; no esperes a que sea demasiado tarde y su dentadura se deteriore irremediablemente.

Si quieres detectar a tiempo los problemas dentales de tu gato, deberás conocer los trastornos más frecuentes y prestar atención a los síntomas.

Trastornos bucales habituales de los gatos

A veces es complicado detectar el dolor dental de los gatos, ya que suelen disimular su malestar o debilidad. Es un rasgo heredado de la época salvaje, en la que sus antepasados felinos debían aparentar fortaleza ante sus rivales.

Aún así, hay signos claros de problemas que podemos notar para remediarlos con la ayuda del veterinario.

– Con los dientes, llegan las molestias

Gatos y humanos compartimos el dolor que aparece cuando irrumpen los primeros dientes de leche.

A los gatos, los primeros dientes de leche empiezan a salirles en torno a las 2-4 semanas de vida, y a los 3-4 meses comienza el cambio hacia los dientes definitivos.

Para controlarlos, es útil saber los dientes que tiene un gato, tras perder los de leche, y salirles los finales:

– Los gatos tienen 30 piezas dentales: 12 incisivos -6 superiores y 6 inferiores; 4 caninos o colmillos -2 superiores y 2 inferiores-; 10 premolares -6 arriba y 4 abajo; 4 molares -2 arriba y 2 abajo-.

Los gatos muy bien cuidados pueden llegar a la vejez manteniendo todos su dientes en buen estado.

– El sarro, unos depósitos peligrosos

Tanto en gatos como en personas, el sarro o cálculo dental, es una capa endurecida de coloración marrón amarillenta, que se adhiere en los espacios que hay entre las encías y los dientes, y entre las piezas dentales. 

Los cálculos del sarro se forman por la unión de la placa bacteriana, los restos alimenticios y las sales minerales –fósforo y calcio–, existentes en la saliva.

La progresiva acumulación de sarro provoca la inflamación de las encías y los tejidos que albergan los dientes, haciendo que se caigan si no se remedia a tiempo.

No sólo es cuestión de estética y funcionalidad, con el sarro debemos tener mucho cuidado, ya que puede causar múltiples infecciones y trastornos.

¿Cómo saber si tu gato tiene sarro? El mal aliento de forma continuada y una coloración marrón amarillenta son las señales más evidentes de este problema.

– La gingivitis y sus diversas causas

Otra de las patologías que pueden afectar a nuestros gatos es la gingivitis, o inflamación de las encías.

La gingivitis puede aparecer por diferentes motivos: debido al sarro; por infecciones; por raíces dentales alojadas en la encía; por trastornos del metabolismo; o por una alimentación no adecuada.

¿Cómo detectar la gingivitis en tu gato?

Debes revisarle la boca con frecuencia para ver si todo está en orden o tiene zonas rojizas alrededor de los dientes, uno de los principales síntomas de esta enfermedad, junto al sangrado y el dolor de encías.

La gingivitis hay que atajarla a tiempo para evitar molestias digestivas; la caída de los dientes; o problemas graves, como la infección del tejido muscular cardiaco (miocarditis bacteriana).

– Resorción dental, una dolencia muy extendida

De causa desconocida, la resorción dental felina es una enfermedad que provoca la hinchazón de los tejidos cercanos a los dientes. 

Debido a esta inflamación, la raíz se deteriora y los dientes se debilitan hasta caerse.

Se trata de una dolencia que afecta a más del 50% de los gatos y su prevalencia aumenta con la edad.

¿Cómo descubrir los primeros síntomas de resorción dental en tu gato?

Que tu gato babee de manera continuada o no quiera comer pueden ser indicios de este malestar.

– Golpes, virus y tumores

Nuestro gato puede sentir dolor debido a un traumatismo ocasionado por alguna caída o por golpearse contra algún objeto.

Asimismo, algunas enfermedades víricas pueden afectar a dientes y encías.

También puede surgir algún bulto o tumor en la cavidad bucal.

¿Cómo saber si a tu gato le molestan los dientes?

En primer lugar, debes saber que las muelas les duelen más a los gatos que los dientes.

Veamos algunos de los síntomas que pueden derivar en dolor…

– Cambios en el olor de su boca: un fuerte olor puede ser la señal de alguna infección o enfermedad dental. 

– Irritación o agresividad: si de pronto tu gato se muestra molesto, irritado e incluso agresivo es posible que sea por un dolor dental; en estos casos, rehuirán sobre todo de las caricias alrededor de la boca.

– Aparente falta de apetito: el dolor de muelas o dientes puede llevar al gato más tragón a rechazar su comida; en todo caso, preferirán el alimento húmedo, más blando y fácil de tragar.

– Babeo continuado: esta es otra señal de trastorno y dolor en la boca de tu gato.

– Saliva con sangre: cuando aparecen rastros de sangre en la saliva, existe claramente un padecimiento en la boca del gato.

– Fiebre e inflamación: con estos signos, es posible que tu gato tenga una infección bucal que le provoque padecimiento.

Algunos consejos finales

Recuerda que para asegurar la salud bucal de tu gato, la palabra clave es prevención, y consiste en mantener una buena higiene bucal, una alimentación adecuada y las revisiones veterinarias periódicas de rigor.

– Cuida la salud dental de tu gato, no solo para evitar posibles enfermedades, sino también para asegurarle una correcta alimentación.

– Revisa la boca de tu gato para descartar que tenga algún diente roto o algún tipo de inflamación o sangrado.

– Utiliza una pasta específica para gatos y procura cepillarle los dientes una vez a la semana.

– Selecciona un pienso de calidad, con todos los ingredientes necesarios para su correcta nutrición, incluyendo pirofosfatos, que ayuden a combatir el sarro.

– Alterna el consumo de pienso seco y latas, de alta calidad, evita darle sobras de comida casera y no olvides que tenga siempre lleno su cuenco de agua fresca y limpia. 

– Ofrécele premios de alta calidad, específicos para gatos, pero siempre con moderación; si tienes dudas, mejor pregúntale a tu veterinario.

Dice la canción que por la boca vive el pez; nosotros añadiríamos que también por la boca vive el gato y en nuestras manos está su felicidad, así que tomemos buena nota.

¿Cada cuánto tiempo debería bañar a mi perro?

Hoy en día, el hecho de convivir con un perro significa quererlo y cuidarlo, igual que lo hacemos con todos los miembros de nuestra familia.

De esta forma, nos interesamos por su alimentación, higiene, salud, y todos los aspectos que contribuyen a que se encuentre feliz y saludable.

Generalmente, sabemos qué hacer en cuanto a los cuidados diarios de nuestros peludos. Pero también es cierto que muchas personas no acaban de tener clara la frecuencia con la que conviene bañarlos.

En este post encontrarás algunas respuestas para evitar el exceso y el defecto.

LA FRECUENCIA ADECUADA A CADA PERRO

El baño regular hace que nuestros perros huelan bien y tengan un pelaje hermoso que dé ganas de acariciar a todas horas.

¿Con qué frecuencia debes bañar a tu perro? Es una pregunta que hay que responder con matices.

Recordemos que el exceso de lavados y el uso continuado de champús puede resecar la piel de nuestros animales e incluso variar o disminuir los aceites naturales.

Dicen los expertos que, en perros sanos, la capa protectora de la piel aporta brillo y lozanía a su pelaje, a la vez que los resguarda de diversas enfermedades de la piel.

Podríamos decir que lo ideal es encontrar la regularidad apropiada para no dañar la piel ni el pelaje de cada perro en particular. Para ello, siempre es aconsejable consultar con el veterinario los tiempos de aseo según la raza de tu peludo. De esta forma el pelaje se mantendrá sano y hermoso.

CONSEJOS BÁSICOS A TENER EN CUENTA

Puesto que no existen fórmulas aplicables a todos los perros por igual, indicaremos los puntos básicos a tener en cuenta a la hora de programar el baño:

– Calidad y grosor del pelaje

¿Verdad que no a todas las personas se les ensucia el pelo con la misma frecuencia? Porque no es lo mismo tener una larga y espesa melena que lucir un look de pelo corto y fino. Tampoco es igual un pelo graso o seco. Estas cualidades hacen que el pelo se ensucie más o menos y que la frecuencia de lavado tenga que ser mayor o menor.

Los perros de pelo largo son más propensos a desprender un olor más fuerte, así que se aconseja el cepillado diario. Cepillar a un perro tiene múltiples ventajas. No sólo para asearlo, sino también para mejorar su circulación sanguínea y reforzar el vínculo afectivo que lo une con su compañero humano. 

– Estilo de vida

Es de sentido común que el estilo de vida influye a la hora de espaciar el aseo de nuestros perros. Por eso, la frecuencia del baño en los perros dependerá, sobre todo, del tiempo que pasen al aire libre.

Naturalmente, los perros activos, que suelen corretear por el monte, la playa, los ríos o los pantanos, se ensuciarán más que aquellos cuya rutina es más sedentaria. 

– La edad

La frecuencia del baño también depende de la edad del perro. No es lo mismo un cachorro que un adulto o un perro anciano.

No olvides que deben transcurrir al menos siete días después de las vacunas para poder bañar a un cachorro.

Para que los perros no teman la hora del baño debemos familiarizarlos desde pequeños con la rutina del aseo.

– Baños terapéuticos

Con los perros que padecen seborrea, micosis u otros trastornos de la piel, debemos cambiar el concepto de baño higiénico por el de baño terapéutico.

En estos casos, es probable que el médico aconseje aumentar la frecuencia del baño y prescriba otros champús con componentes específicos para tratar las dolencias.

UN PERRO NECESITA UN BUEN BAÑO…

Cuando tiene suciedad, arena, barro, manchas

Si observamos que está lleno de polvo, arena, barro o manchas, ya podemos empezar a prepararle un merecido baño.

Cuando está impregnado de grasa

Cuando veas que en su piel aparece alguna mancha de grasa, betún o aceite, es necesario bañarlo.

Ante las sustancias tóxicas

Si se ha vertido alguna sustancia tóxica sobre el cuerpo del perro, hay que bañarlo enseguida para evitar problemas de salud.

En la época de la muda

Durante el período de la muda, hay que extremar la higiene de nuestros peludos. En esta época es fundamental cepillarlos diariamente para eliminar todo el pelo caído y evitar que se formen enredos y se acumule la suciedad.

Cuando huele mal

También hay que ir preparando el baño en los momentos en los que nos llegan malos olores provenientes de su pelaje.

Cuando se siente acalorado

En verano, nuestro perro sudará más y convendrá bañarlo con mayor frecuencia que en estaciones frías o templadas.

Cuando realiza ejercicio físico

Tras una actividad física intensa, es probable que a tu perro le convenga un baño higiénico y reconfortante.

Para este tipo de baños se aconseja el uso de champús suaves, como los que incluyen entre sus ingredientes avena y aceite de coco.

ANTE CUALQUIER DUDA, CONSULTA CON EL VETERINARIO

Resumiendo, podemos decir que se puede bañar a un perro sano cuando tiene cualquier tipo de suciedad o manchas. Y, por supuesto, debemos llevarlo al veterinario ante cualquier alteración que observemos en su pelaje, o incluso si vemos que está necesitando más lavados de los habituales.

¿Cada cuánto debería llevar a mi perro al veterinario?

Una de las preocupaciones más habituales de las personas que conviven con un perro es, sin duda, la salud de su animal.

Por eso, son muchos los humanos que se preguntan con qué frecuencia deberían llevar a su perro al veterinario.

A rasgos generales, los expertos recomiendan que se haga al menos un chequeo anual.

Esta frecuencia suele ser razonable, cuando se trata de animales adultos y sanos, pero puede variar según otros factores, como la edad, la raza o la historia clínica de cada perro.

Seguidamente, os explicamos los detalles, junto con unas cuantas recomendaciones. 

CHEQUEOS: IMPRESCINDIBLES, PREVENTIVOS Y PROTECTORES

Cuando de salud se trata, la prevención es una de las mejores estrategias que podemos seguir para proteger a nuestros perros.

Tras el primer examen médico, el veterinario suele programar las visitas futuras para hacer un seguimiento del estado de salud del animal.

Gracias a los chequeos periódicos, el médico detectará a tiempo posibles trastornos y prescribirá los tratamientos oportunos.

Por todo ello, los chequeos se hacen imprescindibles para garantizar el bienestar de nuestros perros. Es nuestra responsabilidad seguir la pauta indicada por el veterinario y acudir siempre a la cita programada.

Estas visitas pueden adelantarse si observamos algún síntoma extraño en nuestros perros; especialmente, cuando se trata de cachorros o perros ancianos, pues, igual que ocurre entre las personas, son las etapas más delicadas en la salud de los animales.

LOS CACHORROS Y EL NECESARIO CONTROL VETERINARIO

Cuando entra en el hogar un cachorro, una de las primeras cosas que debemos hacer es llevarlo al veterinario.

Esta visita es fundamental, ya que en ella el médico suele hacer diversas pruebas y prescribir recomendaciones esenciales.

En la consulta, el veterinario le hará una revisión completa para conocer el estado de salud del pequeño y nos dará los consejos necesarios para asegurar su bienestar físico y emocional…

Desparasitación interna, para evitar la infestación por parásitos intestinales, como las lombrices, frecuentes en estas edades; y desparasitación externa, para protegerlo contra ectoparásitos, tales como garrapatas, pulgas, piojos o mosquitos.

– Reconocimiento, para descartar posibles anomalías congénitas.

Elaboración de un programa de vacunación individualizado, pensado para proteger a nuestro cachorro frente a enfermedades infecciosas, propias de estas edades, como el moquillo o el parvovirus canino.

El moquillo canino no es tan frecuente como en el pasado, pero aún se registran casos y a menudo es asintomático y mortal; el parvovirus canino es una enfermedad muy infecciosa, que se contagia a través de las heces y que pocos cachorros superan.

– Recomendaciones sobre la educación del cachorro, para integrarlo correctamente en el hogar y evitar posibles conductas indeseadas.

– Consejos acerca de la alimentación, que mejor se adapte a las características de cada perro y asegure una nutrición correcta, equilibrada y saludable.

– Información sobre las revacunaciones necesarias, que aseguren la fortaleza del sistema inmunitario de los cachorros en sus etapas futuras.

Recordemos que la vacunación es el mejor medio de prevención que existe para luchar contra las enfermedades infecciosas. Un cachorro inmunizado podrá enfrentarse con mayor seguridad a posibles contagios, sobre todo a la hora de salir al exterior y relacionarse con otros animales.

PERROS ADULTOS: CHEQUEOS ANUALES INTEGRALES

Cuando un perro llega a la edad adulta, aunque aparentemente esté sano, conviene llevarlo al veterinario cada año para que le realice un chequeo integral.

Un perro que normalmente goza de buena salud, puede estar gestando enfermedades ocultas, como tumores malignos o trastornos cardíacos que, diagnosticadas a tiempo pueden tratarse con más éxito que no si se detectan demasiado tarde.

Hablamos de revisión integral, porque abarca el examen, entre otros, de:

– Tensión arterial

– Sistema cardiovascular

– Pulmones

– Aparato genitourinario

– Análisis de sangre, heces y orina

– Ojos

– Boca

– Oídos

– Pelaje

– Piel

– Uñas

La visita nos servirá para poner al corriente las pautas de vacunación y desparasitación que sigue nuestro perro.

Durante el chequeo, el veterinario también puede valorar aspectos relacionados con el comportamiento del perro y, en caso de detectar algún trastorno, aconsejar las pautas para resolverlo.

PERROS MAYORES, ACHAQUES Y CUIDADOS ESPECIALES

Igual que los humanos, a los perros también les llega la vejez, y con ella la aparición de determinados trastornos de salud, asociados a la edad.

En general, los perros de razas pequeñas y medianas suelen considerarse mayores cuando cumplen alrededor de 10 años; a los perros grandes, se les supone mayores a partir de los 7 años.

Hay que tener en cuenta que no todos los perros envejecen al mismo tiempo, ya que este proceso también depende de la raza, el tamaño, los cuidados que reciba, la alimentación y de otros factores, entre ellos los ambientales. 

Los perros de edad avanzada son más propensos a la bajada de sus defensas naturales, por lo que hay que ofrecerles una serie de cuidados especiales, como:

– Chequeo integral al llegar a la vejez

– Actualización de las vacunaciones

– Revisiones periódicas para detectar y tratar cualquier trastorno

– Vigilancia extrema por parte de los cuidadores

Ante cualquier síntoma anormal, debemos llevar a nuestro perro al veterinario, puesto que suelen padecer:

– Dolor

– Fatiga

– Artrosis

– Trastornos urinarios

– Desórdenes digestivos

– Dolencias cardíacas

Y como cada perro es un mundo, nuestra recomendación es que le preguntes al veterinario sobre la frecuencia con la que tu peludo tiene que volver a la consulta.

NUESTROS PERROS SE MERECEN LO MEJOR

Finalmente, conviene recordar la conveniencia de llevar a nuestro perro al veterinario a la vuelta de las vacaciones, para ver si ha contraído alguna enfermedad durante su estancia en ambientes distintos a los habituales.

La salud de nuestro perro es demasiado importante como para no seguir las programaciones aconsejadas por los veterinarios.

Cumpliendo con las visitas obligadas y detectando cualquier síntoma alarmante, estaremos ayudando a nuestros peludos a gozar de la salud y el bienestar que se merecen.

¿Por qué mi gato amasa los cojines de casa?

Quienes conviven con un gato saben que estos animales tienen unos comportamientos tan originales que los hacen realmente únicos.

Entre sus hábitos genuinamente felinos, sobresale el amasado diario de los cojines del sofá. Y, quien dice los cojines, dice la ropa de la cama, un peluche o cualquier otro objeto que tenga a su disposición.

Esta inclinación se extiende a distintas zonas del cuerpo de los humanos, como la barriga o las piernas.

Decimos que los gatos amasan, porque con sus dos patas delanteras empujan y mueven rítmicamente diversas superficies, como si fueran unos expertos panaderos. Aunque, en realidad, los gatos suelen amasar de todo menos pan. 

Tan popular es esta costumbre entre los felinos, que los ingleses la han bautizado como kneading (amasar).

Pero, ¿cuáles son las razones de este curioso comportamiento? ¿Cuál es su origen?

Existen varias teorías que intentan responder a estas preguntas. Te las contamos en este post.

¿POR QUÉ AMASAN LOS GATOS?

Aunque no se sabe con certeza el por qué del amasamiento felino, los expertos apuntan algunas ideas interesantes.

Algunos sostienen que este peculiar hábito es un comportamiento social que los gatos recién nacidos aprenden de sus madres.

Otros creen que al amasar, lo que pretenden los gatos es marcar su territorio. Lo hacen impregnando de su olor los objetos, mediante las glándulas odoríferas que tienen en sus patas. 

Por otro lado, la teoría del comportamiento neoténico indica que se trata de una conducta que los gatos aprenden cuando son cachorros y que repiten de mayores, aunque ya no se den las mismas circunstancias que las provocaron.

Se dice que amasan los gatos que han sido separados de su madre antes de terminar la etapa de lactancia. Lo cierto es que los que no han sido separados también lo hacen.

Posiblemente haya parte de verdad en todas las creencias apuntadas.

5 MOTIVOS POR LOS QUE LOS GATOS AMASAN LOS COJINES

Entre todos los motivos que tienen nuestros gatos para amasar todo aquello que ellos consideran moldeable, hemos seleccionado cinco de los más habituales:

1. INSTINTO Y MEMORIA

Numerosos científicos creen que la motivación del amasamiento reside en parte en el instinto, pero también y en mayor medida en la memoria.

Los gatitos amasan a los pocos días de nacer, aún con los ojitos cerrados, y lo hacen por un instinto de supervivencia. Mientras son lactantes, los cachorros presionan con las patas alrededor del pezón de la madre para favorecer la salida de la leche.

Así, relacionan el amasamiento con una sensación agradable como es la toma de la leche. Estos recuerdos quedan grabados en la memoria de los gatos, asociados a momentos placenteros y posteriormente a situaciones positivas.

Es curioso ver algunos gatos lamer los bordes de un cojín o una manta, quizás por la similitud que encuentran con el pezón materno.

Más tarde, en su etapa juvenil y de adultos, repetirán el amasamiento, aunque al final no obtengan la recompensa de la leche materna. Se trata de un estímulo aprendido que pondrán en práctica ante situaciones que les provocan confianza, tranquilidad o comodidad.

2. HERENCIA DE UN PASADO SALVAJE

Muchos expertos relacionan el amasamiento propio de los gatos como una costumbre heredada de sus antiguos ancestros felinos.

Sostienen que sus parientes salvajes tenían la necesidad de tantear el terreno que pisaban para asegurarse de que podían agarrarse, en caso de que tuvieran que saltar de un lugar a otro.

Claro está que nuestros gatos domésticos no tienen que saltar de rama en rama ni entre las rocas, pero el comportamiento salvaje sigue existiendo.   

3. MARCAJE DEL TERRITORIO

Otra de las costumbres heredadas de los grandes ancestros felinos es la tendencia que tienen nuestros gatos a marcar las zonas que les interesan.

Los gatos tienen en sus almohadillas unas glándulas odoríferas, que segregan feromonas, y con el amasado van liberándolas y marcando el territorio.

Si en el hogar se han hecho con una zona del sofá y unos cojines con los que se encuentran a gusto, los marcará con su olor para advertir a posibles intrusos que son de su propiedad.

Es la otra forma que tienen nuestros gatos de marcar su territorio, además de la orina y los arañazos.

4. MUESTRA DE CONFIANZA

Si tu gato, además de amasar los cojines y otras superficies de la casa, tiene la costumbre de friccionar diferentes zonas de tu cuerpo, piensa que lo hace porque se siente confiado y tranquilo contigo. Y puedes sentirte afortunado, ya que esta acción solo la llevan a cabo con sus humanos favoritos.

Sobre tu barriga o tus piernas, el amasamiento le proporciona tanta tranquilidad que, a menudo, no sólo acompañan sus masajes con unos relajantes ronroneos, sino que pueden llegar incluso a babear de placer.

Estas muestras de confianza y afecto son positivas tanto para el gato como para su compañero humano, ya que refuerzan el vínculo entre ambos. La única precaución consiste en evitar los arañazos. La clave está en mantener sus uñas cortas y limadas, cosa fácil de lograr con unas tijeras adecuadas y los rascadores necesarios en la casa.

5. QUIEREN SENTIRSE CÓMODOS

La verdad es que el carácter de los gatos nunca deja de sorprendernos.

Quien piense que se acomodan en cualquier lugar tal y como lo encuentran, se equivocan de pleno.

Son animales tan refinados, que amasarán los cojines, mantas, colchas, y todas las telas sobre las que descansen, hasta encontrar el punto justo de comodidad que desean.

AMASAR Y AMAR

Resumiendo, podría decirse que la mayoría de los gatos amasan por instinto, por afán de marcar su territorio, porque son muy comodones o por otras razones que nos hemos dejado en el tintero.

Todos los motivos expuestos pueden ser cuestionables, pero lo que no podemos poner en duda es que mientras amasan, nuestros gatos se sienten reconfortados y felices.

¡Aprovechemos esos momentos para dejarlos retozar tranquilamente y que sientan toda nuestra empatía y cariño!

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