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Amar a los perros significa atenderlos y cuidarlos en todas su necesidades, igual que lo hacemos con nuestros seres queridos.

En general, aunque no nos hablen, son capaces de expresarse mediante el lenguaje corporal. Si de verdad los queremos, debemos estar preparados para entender sus señales de auxilio.

Hay que tener en cuenta que algunos de sus comportamientos que nos parecen graciosos pueden esconder algún trastorno importante.

Que un perro intente morderse la cola en alguna ocasión es una acción llamativa, pero mucho ojo si lo repite. Debemos estar muy atentos para diferenciar entre un comportamiento puntual y algo que se produce por algún dolor o trastorno físico o psíquico.

Si no estamos seguros del porqué de algunos comportamientos extraños de nuestro perro, lo mejor que podemos hacer es llevarlo al veterinario para que lo examine y nos aclare las dudas.

¿Cómo reconocer cuándo un perro necesita ayuda?

A continuación te explicamos diversas acciones que realizan los perros cuando necesitan ayuda.

1. RASCARSE REITERADAMENTE CON LAS PATAS TRASERAS

A quienes convivimos con un perro nos hace mucha gracia la pose que adoptan cuando se rascan tan airosamente con sus patas traseras.

Como a los humanos, es normal que de vez en cuando sientan algún picor, pero si se rascan muy a menudo, puede haber una causa que debemos atender cuanto antes, como las verrugas o alguna infestación de pulgas o garrapatas.

Para averiguar el verdadero motivo de los picores y ponerle el remedio adecuado a tiempo, lo aconsejable es consultarlo con el veterinario.

2. PERSEGUIRSE LA COLA OBSESIVAMENTE

Otros momentos simpáticos que nos ofrecen nuestros perros es cuando los vemos dando vueltas en círculo, intentando atrapar su propia cola.

Si lo hacen simplemente por curiosidad, estas piruetas no tienen por qué alarmarnos, pero si la acción se repite de forma obsesiva, es probable que estemos hablando de estereotipias o conductas compulsivas, es decir de comportamientos fuera de contexto, repetitivos y sin función ni fin aparentes.

La ansiedad, el estrés o el aburrimiento pueden ser los desencadenantes de estas conductas, igual que otros trastornos orgánicos, como las fracturas, la degeneración de las vértebras situadas al inicio de la cola, o la dermatitis.

En estos casos, es indispensable acudir al veterinario en busca de un diagnóstico preciso.

3. AGACHARSE SOLAMENTE CON LAS PATAS DELANTERAS

Conocido por los expertos como play-bow o reverencia, el gesto de agacharse sólo con las patas delanteras y levantar el trasero, es típico del lenguaje canino durante el juego con sus congéneres.

Con estos ademanes, los perros suelen indicar a sus colegas el inicio o la continuación del juego. Pero, atención, porque en determinados contextos, y de manera reiterada, pueden ser señales de que algo no funciona del todo bien.

Nuestro perro puede sentirse indispuesto, con malestar abdominal, e incluso sufrir una pancreatitis. La inflamación del páncreas es una enfermedad que puede afectar a otros órganos, como el hígado o el riñón, con consecuencias muy graves e incluso letales.

Por ello, es vital que llevemos a nuestro perro al veterinario cuando veamos que insiste en agacharse solo con las patas delanteras, de manera insistente y sin que esté jugando.

4. ARRASTRAR LAS NALGAS POR EL SUELO

Aunque pueda parecernos una estampa cómica, si ves que tu perro arrastra sus partes traseras por el suelo mientras camina con sus patas delanteras, ponte en guardia.

En la mayor parte de los casos, los perros restriegan su ano por el suelo, simplemente porque acaban de defecar y desean eliminar los residuos, pero la misma conducta, reiterada, puede significar diversos trastornos.

Si además tu perro se lame con frecuencia la zona anal, puede ser un síntoma de inflamación o infección de los sacos anales, trastorno que le provoca dolor y picor. Estos saquitos pueden estar bloqueados y tener abscesos.

Los sacos anales contienen un líquido lubricante del recto que facilita las deposiciones. También usan esta sustancia como forma de comunicación entre congéneres.

Los problemas surgen cuando estos sacos anales se bloquean y los perros no pueden segregar su líquido por sí mismos.

Ante esta situación, se recomienda acudir enseguida al veterinario para que libere el líquido contenido en los sacos y prescriba el tratamiento conveniente.

5. FROTARSE LA CARA CON DEMASIADA FRECUENCIA

A veces los perros restriegan su cara contra la alfombra u otros objetos, simplemente por placer o juego.

No obstante, si el can realiza un frotamiento desmedido y habitual contra todo lo que se encuentra a su paso, hay que entenderlo como una petición de auxilio.

Los frotamientos insistentes pueden relacionarse con una infección ocular o auditiva que le provoca picor. También es posible que tenga algún residuo incrustado en su boca o entre sus dientes y trate de expulsarlo.

En los casos en los que se vea claramente que el perro se restriega la cara, fuera de un contexto de diversión o juego, se debe consultar el trastorno con el veterinario.

6. LAMERSE O RASCARSE MÁS DE LO NORMAL

Si tu perro se pasa el día lamiéndose o rascándose como si no hubiese un mañana, podría estar padeciendo alguna enfermedad de la piel, como la dermatitis atópica canina, una enfermedad inflamatoria, que surge como consecuencia de la hipersensibilidad a determinados alérgenos, ambientales o alimenticios.

El remedio a los picores de tu perro vendrá de la mano de un buen examen alergológico por parte del veterinario, y de su posterior tratamiento.

7. MOVERSE A TRANCAS Y BARRANCAS

Todos sabemos que a los perros les falta tiempo para correr, saltar y retozar. Ellos están en su salsa moviéndose.

Por ello, ante un panorama en el que un can se muestra apurado, no sólo para corretear y saltar, sino incluso para sentarse o levantarse, es probable que nos esté comunicando un dolor persistente.

En estos casos, debemos llevarlo al veterinario para que evalúe la causa de su inactividad, que generalmente apunta a una posible inflamación de alguna articulación de su cuerpo.

El veterinario podrá diagnosticar el trastorno mediante radiografías y recomendar el tratamiento adecuado.

8. BEBER Y ORINAR EXAGERADAMENTE

Un perro bien atendido debe tener siempre un cuenco con agua limpia y fresca a su disposición. Así evitamos que se deshidrate, sobre todo en épocas calurosas.

Pero una cosa es beber y otra hacerlo con una frecuencia desmesurada. En estos casos, es natural que el perro orine también más de lo habitual.

Si a estos signos le añadimos apatía, pérdida de peso y dolor abdominal, es probable que el can padezca diabetes.

Para realizar el diagnóstico preciso, la visita médica es esencial. Seguramente el veterinario pedirá una analítica y, según los resultados, prescribirá el tratamiento conveniente.

9. QUEJARSE O LLORAR AL ORINAR

Gemir, llorar, lamerse el área genital… todas estas señales suelen ser sintomáticas de alguna enfermedad del tracto urinario.

En estos casos, la visita al veterinario es imprescindible, ya que estas afecciones pueden llegar a ser muy graves si no se detectan y tratan a tiempo.

10. CANSARSE FACILMENTE Y TOSER

Otra señal que no debemos pasar por alto es cuando un perro empieza a reducir su actividad cotidiana, se cansa con facilidad y tose de manera insistente.

Ante estas conductas, la visita al veterinario es obligada, para descartar o confirmar, entre otras patologías, alguna enfermedad cardiaca.

LA SALUD DE NUESTROS CANES Y EL CONOCIMIENTO

Queremos a nuestros perros cuando los atendemos en la alimentación y en su bienestar físico y anímico, pero no olvides que el amor se demuestra también mediante la empatía y el conocimiento.

Recuerda que la información es una de las claves con las que contamos para prevenir y detectar los trastornos habituales de nuestros animales.

Mientras mejor sepamos interpretar las señales que nos lanzan nuestros peludos, mejor atendidos, sanos y felices se encontrarán.