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Cuando llega la época del frío todos queremos saber cómo proteger a nuestros amigos felinos ayudándoles a sobrellevar las bajas temperaturas. Lo creas o no, los gatos son muy sensibles al frío y, sobretodo, a los cambios bruscos de temperatura.

¿Qué tipo de gato es más propenso a ponerse enfermo en invierno?

Los más jóvenes, al no tener un sistema inmunológico completamente desarrollado; los gatos mayores de siete años, debido a que sus defensas son más bajas; los que no tienen un pelo denso y largo que les proteja; aquellos que ya llevan sobre sus espaldas alguna enfermedad y, obviamente, los que salen más a la calle.

No decimos que los únicos a los que les afectan las bajas temperaturas sean los que acabamos de enumerar, sino que para estos el frío puede ser más peligroso. No obstante, todo gato necesita protección y cuidados especiales durante el invierno. ¿Cómo puedes hacer que se sienta protegido, a gusto y sano? Para empezar, te recordamos que debes seguir el calendario de vacunación de tu animal a rajatabla, no solo para evitar resfriados, sino de las enfermedades en general. ¿Qué otras prácticas pueden ayudar a tu amigo peludo a estar cómodo y protegido? He aquí algunos consejos que te pueden servir:

OFRÉCELE COMIDA DE CALIDAD

Tener una fuente de alimentación que dé a tu gato todo lo necesario para estar sano es muy importante. En invierno, igual que los perros, los felinos necesitan ciertos nutrientes que no son tan necesarios en otras estaciones. Es decir, que durante los meses más fríos tu animal de compañía necesitará una comida de calidad, que le proporcione energía, calorías y defensas. ¿Qué tipo de comida es la más adecuada? Eso también dependerá del tipo de gato que vive contigo: casero, esterilizado, con sobrepeso, cachorro, etc. Y si tu gato es de los que sale a dar paseos por el jardín, podrías considerar aumentarle un poco la dosis diaria, aunque esto siempre tendrás que consultarlo con su veterinario.

DALE LUZ

¿Te preguntabas por qué tu gatito busca siempre el rayo de sol que entra por tu ventana? ¡Les encanta el calorcito que desprende la luz! Para ayudarlos, puedes abrir las persianas de tu casa y poner sus camas justo donde va a parar la luz del sol. También puedes poner su rascador o sus juguetes en ese rincón soleado.

¿Qué hacer por la noche cuando ya no haya sol? Puede que tu gato ya sepa que no hay luz y se vaya directo a descansar encima de tu ordenador (no lo hacen para no dejarte trabajar, sino porque es una fuente de calor muy a mano), pero también puedes ponérselo más fácil utilizando una lámpara que imite la luz natural, y dirija el calor hacia un único punto (con cuidado de que no esté demasiado cerca del animal).

HAZTE CON UNA CAMA TÉRMICA O UNA HAMACA PARA EL RADIADOR

Cuando los gatos duermen (y los seres vivos en general), su temperatura corporal desciende. Es por eso que, durante la noche, es muy importante que tengan un lugar en el que resguardarse y estar calentitos. Las camas térmicas son una buena opción para darles ese plus de temperatura, y las encontrarás de distintos tamaños y formas (tendrás que decidir qué tipo le gusta más a tu gato). Eso sí, ten cuidado y evita quemaduras y accidentes asegurándote de que la temperatura de la cama no supere la del animal, y colocando una manta gruesa encima. La mejor opción es una cama térmica que recupere la temperatura ambiental cuando tu gato ya no esté en ella.

Si ya has pasado algún invierno con tus gatos, sabrás que son unos fanáticos de los radiadores. ¿Por qué no aprovechar esta fuente de calor de manera segura? Existen hamacas que se acoplan a los radiadores de tu casa y que, además, brindarán a tu gato la altura perfecta para poder controlar lo que pasa en la habitación (¡les encanta observarlo todo!). Si tu amiguito peludo es mayor y tiene problemas con las articulaciones, facilítale el acceso a la hamaca haciendo que no tenga que saltar (puedes poner cajas que le sirvan de escalones, por ejemplo).

Si no te convencen estas opciones, siempre puedes proporcionarle una cama-madriguera, y asegurarte de que esta esté aislada del frío suelo.

CONSTRUYE UN REFUGIO Y JUEGA CON ÉL

Crea un lugar en el que tu gato pueda estar resguardado y, además, divertirse. Lo puedes hacer con cajas de cartón, puedes crear túneles con papel, etc. Añade mantas y ¡deja que investigue! Eso sí, no construyas el refugio muy lejos de donde sueles estar tú en casa, ya que los gatos suelen querer la compañía de sus amigos humanos.

La actividad física también ayudará muchísimo a que el animal se mantenga caliente, así que proporciónale horas y horas de juego. Además de construir un refugio divertido, puedes hacer varios rascadores DIY atando cuerda a las patas de tu mesa. También puedes esconder sus snacks favoritos por toda la casa, creando una gincana de lo más sabrosa.

EVITA LOS CAMBIOS BRUSCOS DE TEMPERATURA

No solo hablamos de las diferencias entre estar dentro y fuera de casa, sino también los cambios de temperatura dentro de la misma casa. A veces, en nuestra casa hay estancias que son más frías que otras, bien por que están en la parte menos soleada de la casa, bien por que son más grandes o bien por que tienen más corriente de aire. Hay que evitar que de una habitación a otra haya demasiada diferencia. Además, también hay que utilizar la calefacción con cuidado: es mejor no crear un clima tropical dentro de casa, si el gato va a salir en algún momento y va a notar el frío de la calle. Si tienes que bañar a tu gato, asegúrate de que el agua esté templada y, una vez fuera de la bañera ¡sécalo cuanto antes! Si llueve y se moja, también querrás evitar que vaya húmedo.

RECONOCE SI ESTÁN ENFERMOS

A pesar de que lo hagamos todo bien, los accidentes pueden ocurrir y nuestro gatito puede caer enfermo. ¿Cómo saber si tengo que llevarlo al veterinario para que le den un tratamiento? Los síntomas más claros de un resfriado son estornudos, ojos llorosos, hocico demasiado húmedo e incluso moqueo. También pueden mostrarse apáticos, es decir, no tendrán tantas ganas de comer o jugar.

PROPORCIÓNALES SEGURIDAD FUERA DE CASA

Si tu gato sale al jardín, asegúrate de que siempre tenga un acceso a la casa disponible para que no se quede aislado en el exterior. ¡Si nos lo olvidamos fuera con bajas temperaturas podría resultar fatal!

En cuanto a gatos de poco pelo como los esfinge, puede que incluso necesiten algo de ropa para tener ese plus de protección que tienen sus compañeros más peludos.

Si a tu gato no le gusta salir durante el invierno, es importante que no dejes el arenero fuera de casa; no le hará nada de gracia tener que pasar frío mientras hace sus necesidades.

PRESTA ESPECIAL ATENCIÓN A GATOS CON ENFERMEDADES ARTICULARES

Para los gatos con enfermedades articulares y del aparato locomotor como la artrosis y la artritis, el frío es mucho más devastador, ya que hace que sus dolencias empeoren.

Si tu gato tiene alguna de estas enfermedades y quieres ayudarle a sobrellevar el invierno lo mejor posible, debes de empezar con lo más básico: hacer que moverse por tu casa sea fácil y factible. Cualquier pequeño obstáculo puede ser un problema para él, así que asegúrate de que puede acceder fácilmente a su arenero, comida, agua, cama y todas las estancias de la casa (sobretodo en las que estas tú).

También deberás evitar que descanse en superficies duras. Procura añadir siempre un cojín o una manta gruesa y suave para que su cuerpo descanse a gusto.

Además de evitar que tu gato sienta dolor corporal, también podemos ayudarle a reducirlo poniendo en práctica los consejos que hemos enumerado anteriormente para darle calor. Y si se quiere ir un paso más allá, también existen mantas terapéuticas para perros y gatos con este tipo de enfermedad, que emiten radiación infrarroja que ayuda a que el animal tenga más calor corporal.

Si además quieres ayudar a los gatos callejeros, golpea el capó de tu coche antes de encenderlo por la mañana. ¡Los gatos que no tienen otro lugar para resguardarse suelen buscar calor en el motor de los coches!

Esperamos que estos consejos te ayuden a pasar un feliz invierno con tu amigo peludo, ¡porque se merecen lo mejor!