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¡Ojo con los dientes de tu gato! Su cuidado es vital para preservar su salud.

Los trastornos dentales suelen ser frecuentes en los gatos; no esperes a que sea demasiado tarde y su dentadura se deteriore irremediablemente.

Si quieres detectar a tiempo los problemas dentales de tu gato, deberás conocer los trastornos más frecuentes y prestar atención a los síntomas.

Trastornos bucales habituales de los gatos

A veces es complicado detectar el dolor dental de los gatos, ya que suelen disimular su malestar o debilidad. Es un rasgo heredado de la época salvaje, en la que sus antepasados felinos debían aparentar fortaleza ante sus rivales.

Aún así, hay signos claros de problemas que podemos notar para remediarlos con la ayuda del veterinario.

– Con los dientes, llegan las molestias

Gatos y humanos compartimos el dolor que aparece cuando irrumpen los primeros dientes de leche.

A los gatos, los primeros dientes de leche empiezan a salirles en torno a las 2-4 semanas de vida, y a los 3-4 meses comienza el cambio hacia los dientes definitivos.

Para controlarlos, es útil saber los dientes que tiene un gato, tras perder los de leche, y salirles los finales:

– Los gatos tienen 30 piezas dentales: 12 incisivos -6 superiores y 6 inferiores; 4 caninos o colmillos -2 superiores y 2 inferiores-; 10 premolares -6 arriba y 4 abajo; 4 molares -2 arriba y 2 abajo-.

Los gatos muy bien cuidados pueden llegar a la vejez manteniendo todos su dientes en buen estado.

– El sarro, unos depósitos peligrosos

Tanto en gatos como en personas, el sarro o cálculo dental, es una capa endurecida de coloración marrón amarillenta, que se adhiere en los espacios que hay entre las encías y los dientes, y entre las piezas dentales. 

Los cálculos del sarro se forman por la unión de la placa bacteriana, los restos alimenticios y las sales minerales –fósforo y calcio–, existentes en la saliva.

La progresiva acumulación de sarro provoca la inflamación de las encías y los tejidos que albergan los dientes, haciendo que se caigan si no se remedia a tiempo.

No sólo es cuestión de estética y funcionalidad, con el sarro debemos tener mucho cuidado, ya que puede causar múltiples infecciones y trastornos.

¿Cómo saber si tu gato tiene sarro? El mal aliento de forma continuada y una coloración marrón amarillenta son las señales más evidentes de este problema.

– La gingivitis y sus diversas causas

Otra de las patologías que pueden afectar a nuestros gatos es la gingivitis, o inflamación de las encías.

La gingivitis puede aparecer por diferentes motivos: debido al sarro; por infecciones; por raíces dentales alojadas en la encía; por trastornos del metabolismo; o por una alimentación no adecuada.

¿Cómo detectar la gingivitis en tu gato?

Debes revisarle la boca con frecuencia para ver si todo está en orden o tiene zonas rojizas alrededor de los dientes, uno de los principales síntomas de esta enfermedad, junto al sangrado y el dolor de encías.

La gingivitis hay que atajarla a tiempo para evitar molestias digestivas; la caída de los dientes; o problemas graves, como la infección del tejido muscular cardiaco (miocarditis bacteriana).

– Resorción dental, una dolencia muy extendida

De causa desconocida, la resorción dental felina es una enfermedad que provoca la hinchazón de los tejidos cercanos a los dientes. 

Debido a esta inflamación, la raíz se deteriora y los dientes se debilitan hasta caerse.

Se trata de una dolencia que afecta a más del 50% de los gatos y su prevalencia aumenta con la edad.

¿Cómo descubrir los primeros síntomas de resorción dental en tu gato?

Que tu gato babee de manera continuada o no quiera comer pueden ser indicios de este malestar.

– Golpes, virus y tumores

Nuestro gato puede sentir dolor debido a un traumatismo ocasionado por alguna caída o por golpearse contra algún objeto.

Asimismo, algunas enfermedades víricas pueden afectar a dientes y encías.

También puede surgir algún bulto o tumor en la cavidad bucal.

¿Cómo saber si a tu gato le molestan los dientes?

En primer lugar, debes saber que las muelas les duelen más a los gatos que los dientes.

Veamos algunos de los síntomas que pueden derivar en dolor…

– Cambios en el olor de su boca: un fuerte olor puede ser la señal de alguna infección o enfermedad dental. 

– Irritación o agresividad: si de pronto tu gato se muestra molesto, irritado e incluso agresivo es posible que sea por un dolor dental; en estos casos, rehuirán sobre todo de las caricias alrededor de la boca.

– Aparente falta de apetito: el dolor de muelas o dientes puede llevar al gato más tragón a rechazar su comida; en todo caso, preferirán el alimento húmedo, más blando y fácil de tragar.

– Babeo continuado: esta es otra señal de trastorno y dolor en la boca de tu gato.

– Saliva con sangre: cuando aparecen rastros de sangre en la saliva, existe claramente un padecimiento en la boca del gato.

– Fiebre e inflamación: con estos signos, es posible que tu gato tenga una infección bucal que le provoque padecimiento.

Algunos consejos finales

Recuerda que para asegurar la salud bucal de tu gato, la palabra clave es prevención, y consiste en mantener una buena higiene bucal, una alimentación adecuada y las revisiones veterinarias periódicas de rigor.

– Cuida la salud dental de tu gato, no solo para evitar posibles enfermedades, sino también para asegurarle una correcta alimentación.

– Revisa la boca de tu gato para descartar que tenga algún diente roto o algún tipo de inflamación o sangrado.

– Utiliza una pasta específica para gatos y procura cepillarle los dientes una vez a la semana.

– Selecciona un pienso de calidad, con todos los ingredientes necesarios para su correcta nutrición, incluyendo pirofosfatos, que ayuden a combatir el sarro.

– Alterna el consumo de pienso seco y latas, de alta calidad, evita darle sobras de comida casera y no olvides que tenga siempre lleno su cuenco de agua fresca y limpia. 

– Ofrécele premios de alta calidad, específicos para gatos, pero siempre con moderación; si tienes dudas, mejor pregúntale a tu veterinario.

Dice la canción que por la boca vive el pez; nosotros añadiríamos que también por la boca vive el gato y en nuestras manos está su felicidad, así que tomemos buena nota.