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La hora del baño no siempre es fácil para muchos peludos. De hecho, hay perros a quienes les gusta el agua, sin embargo, detestan la ducha. Hay otros perros que ni les gusta el agua, ni les gustan las duchas porqué tienen miedo o incluso fobia por experiencias pasadas.

Sea cual sea el caso, si nuestro perro no consigue tranquilizarse e la ducha, nosotros tampoco pasaremos un buen rato.

Aquí van algunos consejos para facilitar el momento del baño, y hacer de una experiencia traumática, un momento relajante y placentero.

  1. Un buen paseo. Ir a dar un paseo largo para cansar a tu perro es una muy buena manera de que afronte el momento del baño de una manera más calmada, menos estresado y más tranquilo. Si está cansado mostrará menos resistencia, lo que será más fácil para ti también.
  2. Es importante que la zona esté acondicionada para el baño. Si vamos a ducharlo en la bañera, es importante que todos los botes o jabones que puedan caerse se retiren, así evitaremos sustos indeseados. Es importante tener su jabón preparado al igual que la toalla con la que vamos a secarlo luego. Así no tendremos que interrumpir la ducha yendo a buscar cosas fuera.
  3. Cuando esté todo listo y nos dispongamos a empezar el baño, es importante que nuestro mejor amigo esté tranquilo y lo asocie con algo positivo. Para ello podemos traerle sus juguetes favoritos, darle alguna golosina cuando se muestre tranquilo, o si le gusta, un buen cepillado para contribuir a que se relaje. Tener una alfombrilla en el suelo de la bañera va a ayudar a que el perro se sienta más estable y no se resbale.
  4. Cuando estemos ya en la bañera o en la ducha, esperaremos a que esté calmado antes de empezar con el baño. Para ello es muy importante que le transmitamos calma ya que nosotros somos su referente. En ningún momento vamos a forzarle a nada, nos dirigiremos siempre desde el cariño y con refuerzos positivos, para que se sienta mejor. Si vemos que está relajado vamos a darle una golosina, pero ¡atentos! Es importante no confundir un momento de estrés con calma, porque podríamos estar reforzando su intento de fuga. Lo más importante es mantener la paciencia en todo momento, y estar tranquilos.
  5. Vamos a utilizar agua tibia para empezar a mojarlo. Lo haremos siempre progresivamente siempre y cuando el peludo esté cómodo con ello. Podemos adaptar ligeramente la temperatura del agua a lo que haga sentir mejor a nuestra mascota.
  6. El jabón que utilizaremos debe ser apto para su pelaje. Esto es muy importante, porqué de lo contrario podría causar reacciones alérgicas o irritaciones al animal, y podría acabar siendo contraproducente. Al principio con un enjabonado estará bien. Lo más importante es que el perro se sienta cómodo, y vamos a priorizarlo a que quede perfectamente limpio. A medida que nuestro peludo vaya ganando confianza, podremos hacer dos aplicaciones y lavar más en profundidad.
  7. Es importante lavar bien sus patitas, la cola y todas las partes de su cuerpo. La cabeza y las orejas, sin embargo, son las partes más delicadas y para evitar infecciones en los oídos y los ojos, mejor reservaremos esa zona para el final. Lavaremos la cabeza y orejas una vez fuera de la bañera con una toalla húmeda para así evitar que entre agua o jabón en esta zona tan delicada.
  8. Cuando terminemos dejaremos que el perro se sacuda dentro de la bañera o de la ducha, luego vamos a secarlo con una toalla y le premiaremos. Si lo tolera, podemos utilizar un secador también. Es importante cepillarlo durante el secado para acabar de eliminar el resto de pelo muerto que pueda quedar tras la ducha.