Las dietas vegetarianas y veganas se están extendiendo cada vez más en nuestra sociedad. Muchos estudios están demostrando que efectivamente, los humanos podemos sobrevivir e incluso estar más sanos con una dieta basada en plantas siempre y cuando ésta sea equilibrada. Sin embargo, el gran dilema aparece cuando pensamos en nuestros peludos.

Haber decidido cambiar mis hábitos alimentarios, ¿significa que mi perro también debería hacerlo?

La respuesta es que no. Los perros son animales naturalmente carnívoros, y los gatos particularmente, son carnívoros estrictos. Morfológicamente no están preparados para alimentarse a base de vegetales. Prueba de ello es el diseño de su dentadura, la complexión de su sistema digestivo, o sus necesidades nutricionales.

Tanto los perros como los gatos tienen una dentadura que, en principio llama la atención por los colmillos y molares. A diferencia de la nuestra, su boca está diseñada para triturar y despedazar carne. La boca, que es el origen de la digestión, no está íntegramente adaptada para deshacer vegetales.

Una vez la materia ha sido procesada por las primeras fases digestivas, acaba pasando por el intestino. El intestino de los humanos u otros animales omnívoros es largo para poder procesar una gran variedad de alimentos. Los perros – y especialmente los gatos – en cambio, tienen un intestino mucho más corto lo cual dificulta romper ciertos compuestos vegetales como la celulosa. La longitud del intestino es un determinante clave para entender qué tipo de dieta necesita el animal.

Además de la composición morfológica evidente de perros y gatos que los destina a alimentarse en base de proteína animal, nuestros peludos necesitan una serie de aminoácidos y vitaminas que en una dieta vegetariana o vegana no obtendrían. Un ejemplo de éstos son la L-carnitina, taurina u otros aminoácidos esenciales. También les faltaría la vitamina B12 y vitamina D, o ácidos grasos esenciales como el araquidónico y linoleico.

Es cierto que los perros tienen una cierta flexibilidad digestiva, ya que con el tiempo han ido adaptándose a dietas más omnívoras. Sin embargo, existe una tendencia a humanizar a los canes que, si se extiende de manera demasiado radical en la dieta, podemos interferir en su salud y bienestar. Es importante entender que tanto los perros como los gatos necesitan cubrir sus necesidades básicas y para ello, la dieta es un aspecto fundamental.