El verano propicia que pasemos más horas en el exterior, ya sea para un paseo o excursión, para explorar nuevos territorios o jugar en el parque.
Estas actividades enriquecen la vida de nuestros animales y les permiten desarrollar un comportamiento correcto, pero también comporta un mayor riesgo de heridas, ya sea por fricción, accidente o mordedura de otros perros.

Por este motivo queremos ofrecerte una serie de consejos en caso de que sucedan:

  • Cada noche, tómate un momento de tranquilidad y cuidado para revisar la piel de tu amigo peludo en busca de algo que no sea visible a simple vista (no te olvides de revisar las orejas), porque las heridas infectadas de los perros pueden ser difíciles de encontrar.
  • Si se descubre una herida profunda o superficial, es muy importante descartar que sea producida por una mordedura. A veces, las heridas por mordeduras muy pequeñas ocultan lesiones graves debajo de la piel que se infectan y profundizan fácilmente y pueden convertirse en un problema grave en unos pocos días.
  • Si sospechas que se trata de una mordedura, será necesaria la supervisión de un veterinario porque solo un profesional sabe el alcance y el tratamiento de esto tipo de heridas.

Para curarle una herida a nuestro amigo peludo, debemos:

  • Limpiar nuestras manos antes de tocar el área de la herida.
  • Limpiar la herida con agua tibia y jabón (mejor con una gasa estéril en lugar de algodón para evitar dejar hilos adheridos).
  • Luego limpiar con una gasa empapada en solución antiséptica (clorhexidina o povidona yodada, como la betadina) SIEMPRE DILUIDA para evitar irritar el área.
  • Después de la desinfección, aplique una pomada o crema que ayude al proceso de curación, específica para animales (porque algunas sustancias utilizadas en humanos pueden ser tóxicas para ellos).
  • Si puede tener a alguien que lo ayude a sostener la cabeza de su mascota mejor que mejor, porque limpiar y desinfectar las heridas puede causar miedo o dolor y, sin la intención de dañarnos, pueden intentar mordernos para defenderse.

Finalmente, no olvide revisar la herida diariamente para evaluar la necesidad de futuros tratamientos y ver cómo está cambiando. Si nota que el área está inflamada o roja, que hay pus o secreción en la cicatriz, que el animal frecuentemente pierde o no mejora en unos pocos días, es importante que lo lleve a su veterinario para realizar una revisión correcta, porque es muy probable que tenga una infección.