La mayoría de los perros tienen 5 dedos en las patas delanteras, y 4 dedos en las traseras. Sin embargo, hay ciertas razas (sobre todo razas de perro gigantes) como el Mastín de los Pirineos, el Beauceron o el San Bernardo, que pueden presentar un dedo extra en el espolón. Estas pequeñas estructuras que no están adheridas a la pata ni al hueso del perro, se deben principalmente a rasgos genéticos del animal. No se trata de ningún problema ni ninguna mal formación, de hecho, aunque sea más típica en perros grandes, esta característica puede aparecer en cualquier perro de cualquier tamaño.

Se cree que esta garra ha ido perdiendo utilidad con el paso del tiempo, pero originalmente podría servirles para dar un mayor apoyo, sobre todo, en terrenos montañosos, dónde los perros necesitaban un mayor agarre. Además, también contribuye al equilibrio y estabilidad cuando el animal está en movimiento, sobre todo en terrenos irregulares, al salir del agua o en superficies resbaladizas. Al mismo tiempo, el espolón también contribuye al aseo, especialmente cuando los perros se limpian la cabeza y la cara.

El espolón no tiene efectos negativos en el perro, muchos perros lo conservan toda la vida y no representa dificultades, exceptuando en casos puntuales. Al ser un dedo “extra” que no está adherido a la pata del perro, puede conllevar a ciertos problemas. Entre ellos, es más fácil que se desgarre si éste queda atrapado en una verja o cualquier superficie, causando mucho dolor al animal. Asimismo, ya que el espolón no toca al suelo como el resto de los dedos, la uña no se lima y puede acabar clavada, encarnada, o incluso atrapada, provocando infecciones y dolor al animal.

Si el perro ha presentado uno de los problemas anteriores, se tiene que acudir a un veterinario, ya que siempre será quien deberá recomendar quitar el espolón o no. Es recomendable acudir al veterinario cuando se detecte el espolón extra en cachorros, ya que cuanto más joven sea el animal, más sencilla será la intervención y más rápida la recuperación. Si el perro es mayor y el espolón nunca ha representado ningún problema, no hay razón para retirarlo, siempre y cuando se cuide bien la uña para que ésta no se alargue más de lo normal y pueda provocar accidentes a las patas del perro.