Las cenizas, o también llamadas materia inorgánica, corresponden a la parte no orgánica del producto (principalmente minerales esenciales para la correcta nutrición como el calcio, fósforo, zinc, hierro, etc.) y en ningún caso son cenizas añadidas al producto.

 Se les llama cenizas porque es el resultado de una prueba de laboratorio que consiste en incinerar el alimento a una temperatura superior a 800 ºC y cuantificar lo que queda. Cuando el agua, la proteína y las grasas se han incinerado, quedan solo las sustancias minerales como el calcio, fósforo, zinc, hierro, etc.

Estas sustancias son lo que la reglamentación de la industria de fabricación de alimento, mediante el reglamento europeo CE nº 767/2009 exige que se declare como cenizas. Durante la cocción normal del alimento no se alcanzan estas temperaturas tan altas, por lo que nunca el alimento se convierte en ceniza.

La ceniza proviene sobre todo de los huesos de la materia prima con la que se hace el alimento, y puede variar bastante de un producto a otro, pero generalmente las cantidades de cenizas contenidas en alimentos de calidad para perros oscilan entre el 6% y el 9% del total del alimento. Los alimentos secos son más ricos en cenizas y los alimentos húmedos tienen casi la mitad.

Los minerales son otro tipo de nutrientes esenciales que deben añadirse para garantizar una dieta sana y equilibrada. Son necesarios para el buen desarrollo y funcionamiento del organismo de nuestros peludos, ayudan a equilibrar los fluidos corporales y a fortalecer dientes y huesos.